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abr
17
Julian Martínez Ramos
Análisis: Los recurrentes tropiezos de la política en América Latina
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Manuel Alcántara

Compartimos el análisis de Manuel Alcántara sobre los procesos políticos que vive América Latina. Originalmente en el portal Política Exterior

Los recurrentes tropiezos de la política en América Latina

MANUEL ALCÁNTARA SÁEZ

 

Aunque no se ha dado la derrota en las urnas del correismo en Ecuador, pero sí se ha producido el abandono temporal de la arena política de Rafael Correa, cuatro años después de la muerte de Hugo Chávez concluye un periodo en la política de América Latina en el que han tenido cabida hechos de indudable trascendencia regional como la salida del poder del peronismo, el juicio a Dilma Rousseff, el proceso de paz en Colombia y la muerte de Fidel Castro. Todo ello sella el final de un ciclo heterogéneo donde se dieron cita tres fenómenos de naturaleza diferente: el crecimiento económico basado en el alto precio de las materias primas y la fuerte demanda asiática; gobiernos que sesgaron la política en la región hacia una izquierda variopinta reivindicativa de lo nacional popular, del regionalismo y promotores de un discurso antinorteamericano, y, en tercer lugar, una conjunción sin precedentes de fuertes liderazgos carismáticos. Este ciclo, iniciado a comienzos del presente siglo, había sido continuación de otro de carácter neoliberal alumbrado por las recetas del denominado Consenso de Washington y por las reformas políticas bajo el señuelo de la gobernabilidad, entre las que se incluía la reelección presidencial. Desarrollado a lo largo de la década de los noventa, el ciclo neoliberal acaeció tras el ciclo transicional de la década precedente, cuando la recuperación de la democracia mantuvo esquemas estado céntricos.

El triunfo del oficialista Lenin Moreno en Ecuador, aunque no se alinea en la línea del cierre del ciclo del “giro a la izquierda”, sí supone un posible cambio sobre la base de la necesidad de confrontar una indudable mala situación de la economía desde una posición de un liderazgo muy diferente al ejercido por la cargante –rayando su carácter autoritario– conducción política de Correa durante una década de gobierno. Moreno, un hombre con experiencia política, contará con una cómoda mayoría en la Asamblea Legislativa. Sin embargo, dos circunstancias acaecidas en las últimas semanas en la región evidencian la permanente pulsión en el terreno institucional, con sesgos anti institucionales, que acompañan la apertura del nuevo ciclo político cuyos lineamientos son todavía precipitados definir hasta las elecciones presidenciales de Colombia, México y Brasil en 2018.

La primera tiene que ver con la deriva autoritaria del proceso político en Venezuela, en clara consonancia con el proyecto hegemónico que se viene impulsando en este país desde hace ya más de tres lustros. Si las elecciones legislativas de finales de 2015 pusieron de relieve la complejidad del panorama político del país, que se reafirma como plural y que como tal responde negando la confianza al gobierno desde una perspectiva heterogénea, la respuesta de este no ha dejado de manipular torticeramente las instituciones para bloquear la acción tanto de control como legislativa de la Asamblea. El control del ejecutivo sobre el poder judicial ha supuesto un mecanismo para doblegar al legislativo en un juego agónico de supervivencia enmarcado en una situación de deterioro económico insólito. Un intento de autogolpe permanente, que como sucediera en Perú con Alberto Fujimori en 1992 y en Guatemala un año después con Jorge Serrano, supone una seria anomalía en el desarrollo institucional de unos sistemas políticos más acostumbrados a que las interrupciones de la institucionalidad vinieran desde el legislativo contra el ejecutivo. Las recientes interrupciones presidenciales, enmarcadas en esquemas de actuación muy distintos, en Brasil (Rousseff en 2016), o en Paraguay (Fernando Lugo en 2013), al amparo de sendos juicios políticos, o en Honduras (Mel Zelaya en 2009) a través de un golpe de Estado, son una evidencia de ello. Representan todos claros ejemplos de la tensión autoritaria que permanece agazapada a pesar del evidente avance irrestricto de la democracia, en su dimensión electoral, en la región.

La segunda se refiere al siempre candente asunto de la reelección presidencial. Dos países, que junto con México, Panamá y, recientemente, Colombia han mantenido la imposibilidad de la reelección, se encuentran en una tesitura de eliminarla: Honduras y Paraguay. Precisamente, ambos escenario de la interrupción presidencial de los presidentes citados más arriba. Mientras que en Honduras el actual presidente, Juan Orlando Hernández, aprovechando la decisión de la Corte Suprema de Justicia relativa a la “inaplicabilidad” de la prohibición de la reelección, acaba de ganar las primarias del Partido Nacional, en Paraguay partidarios del actual presidente Horacio Cartes, del Partido Colorado, y del depuesto presidente Lugo, del Frente Guasú, aúnan sus fuerzas para eliminar la cláusula que prohíbe la reelección en la Constitución de 1992 (artículo 229), generando un conflicto que se ha cobrado ya una víctima, ha apaleado al líder del Partido Liberal Radical Auténtico, Efraín Alegre, y ha provocado el incendio del Congreso. Son evidencias de un escenario en el que el cumplimiento de las reglas es proceloso y las formas mediante las que se pueden cambiar son a menudo violentadas, como en este terreno ya aconteció en Nicaragua.

ene
26
Julian Martínez Ramos
Urnas y Democracia: Retos de las Democracias Latinoamericanas
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Flacso España, junto con el Programa de Doctorado en Estado de Derecho y Gobernanza Global, y los másteres de “Análisis económico del Derecho y las Políticas Públicas”, “Ciencia Política”,”Corrupción y Estado de Derecho”, y “Democracia y Buen Gobierno, invitan a una nueva presentación del Seminario Urnas y Democracia. Esta oportunidad se tratará acerca de los Retos de las Democracias Latinoamericanas

Programa:

La Segunda Ola de Incorporación (Territorializada) de los Sectores Populares en América Latina

Federico M. Rossi

Investigador del CONICET – Universidad Nacional de San Martín (Argentina).

La crisis de la representación en América Latina

José Woldenberg

Universidad Nacional Autónoma de México.

Regulación y creación de valor en los modelos de desarrollo Latinoamericanos: retos para la inclusión

Miguel Francisco Gutiérrez

Universidad de Belgrano.

Modera: Manuel Alcántara Sáez

 

Viernes 27 de enero | 11hs | Aula 009 – Facultad de Derecho

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ene
10
Julian Martínez Ramos
Análisis: 2017: antesala electoral en América Latina
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Compartimos el análisis de Manuel Alcántara, Director de Flacso España, sobre el panorama electoral en América Latina para los póximos años. Publicado en el portal Latinoamérica Análisis.

2017: antesala electoral en América Latina

MANUEL ALCÁNTARA SÁEZ

No es el año actual sino el próximo cuando América Latina o, mejor, los grandes países latinoamericanos en términos demográficos tendrán citas electorales de máxima relevancia. En efecto, en 2018, Brasil, México y Colombia celebrarán sus elecciones presidenciales y legislativas. A ellos se unirán Costa Rica y Paraguay. Venezuela celebraría únicamente comicios presidenciales si el proceso de descomposición que vive el país no adelanta las elecciones. Por su parte, El Salvador celebrará exclusivamente elecciones legislativas. En todos estos casos nacionales, 2017 será un año de configuración de candidaturas y de inicio del proceso de primarias, quedando condicionada la agenda política a las citas electorales del año siguiente.

En México, Colombia, Costa Rica y Paraguay habrá un nuevo presidente por el imperativo constitucional que impide la reelección, muy posiblemente surgido de fuerzas opositoras, mientras que en Brasil la mínima popularidad de Michel Temer hace asimismo pensar en la renovación presidencial. Argentina, que celebrará elecciones de renovación de la mitad de la Cámara de Diputados, y Perú continuarán la senda de complejas relaciones entre el ejecutivo y un Congreso díscolo en manos de la oposición que someterá al oficialismo a un severo control, imponiendo resoluciones que puedan llevar al límite al gobierno, preludiando su caída si se llegaran a configurar coaliciones callejeras con suficiente capacidad movilizadora.

En 2017, solamente tres países (Ecuador, Chile y Honduras) van a ir a las urnas celebrando comicios nacionales, que supondrán el relevo en sus presidencias con seguridad en los dos primeros países y el reacomodo de los grupos políticos en el legislativo.

Después de una década en el poder, Rafael Correa no es candidato por voluntad propia a las elecciones en Ecuador del 26 de febrero, en las que endosa la candidatura de Lenin Moreno, un correligionario de Alianza País que fue su vicepresidente entre 2007 y 2013 y que hasta su nominación por aclamación como candidato se desempeñaba como Enviado Especial del Secretario General de Naciones Unidas sobre Discapacidad en Ginebra. Moreno goza del apoyo mediático de Correa, así como de la maquinaria de un partido-movimiento que a lo largo de una década ha sido incapaz de institucionalizarse en un país que se mueve a golpe del capricho que suponen las decisiones presidenciales. La candidatura a la vicepresidencia de Jorge Glas –que repetiría en el cargo-, un empresario de Guayaquil envuelto en operaciones poco transparentes, no le beneficia. En frente se encuentran Guillermo Lasso, empresario de Guayaquil, de Creo-Suma, un partido de derecha liberal, y que fue ya candidato en 2013; Paco Moncayo, exmilitar y exalcalde de Quito de Acuerdo Nacional por el Cambio, de centro izquierda, y Cynthia Viteri, asambleísta por Guayaquil con veinte años de experiencia, del tradicional Partido Social Cristiano. A pocas semanas de los comicios, las encuestas mantienen un porcentaje en torno al 50% de voto indeciso, lo que no permite ni siquiera vaticinar si habrá o no una segunda vuelta. En la Asamblea es muy probable que el partido-movimiento oficialista siga siendo el grupo mayoritario aunque deje de tener mayoría cualificada.

Las elecciones chilenas tendrán lugar el 19 de noviembre con la incertidumbre de si Sebastián Piñera volverá a La Moneda, replicando la actuación de Michelle Bachelet. A once meses vista, los sondeos de opinión pública le dan una insuficiente ventaja frente a su principal competidor, Alejandro Guillier, un veterano periodista y senador desde 2013 con el Partido Radical Socialdemócrata, quedando el resto de contrincantes, entre los que se encuentra el expresidente Ricardo Lagos, en nivel de intención de voto de un solo dígito. Su triunfo revalidaría la tendencia de presidentes nacidos antes de 1950, así como las preferencias en pro de la reelección de la ciudadanía, pero es muy probable que en una segunda vuelta frente a Guillier, que juega la baza de presentarse como independiente, este pudiera ser capaz de reunir el apoyo del voto centrista y de la izquierda.

En Honduras, el presidente, Juan Orlando Hernández, buscará una segura reelección revalidando el papel mayoritario del Partido Nacional, una vez sacada adelante la reforma constitucional que le permite concurrir de nuevo a las urnas, algo que pretendió Mel Zelaya en 2009 en una propuesta que terminó en un golpe de Estado. Esta situación es una evidencia de hasta qué punto las cosas han cambiado en la región en el nuevo ciclo político inaugurado tras la muerte de Hugo Chávez y el giro registrado en torno al papel estelar de las materias primas. Las elecciones primarias se llevarán a cabo el 12 de marzo y las generales el 26 de noviembre.

Un caso de elección regional que tendrá un impacto notorio en el proceso nacional de 2018 se dará en el estado de México. Tratándose de un feudo del PRI, los resultados tendrán un notable valor predictor, fundamentalmente a la hora de valorar su situación interna, pero también para detectar el alcance de la fuerza de las candidaturas independientes así como para dilucidar la hegemonía en la izquierda entre el izquierdista PRD y Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Paralelamente a las citas electorales y a las dinámicas nacionales domésticas, los países latinoamericanos deberán reacomodar sus políticas a los designios del nuevo inquilino de la Casa Blanca, notablemente en lo atinente a la posible vuelta masiva de nacionales emigrantes en Estados Unidos, así como a la supuesta revisión de las políticas de libre comercio implementadas en los últimos lustros.

dic
12
Julian Martínez Ramos
Call for Papers: Revista Latinoamericana de Opinión Pública
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wapor

wapor

Compartimos el llamado para presentar artículos en la Revista Latinoamericana de Opinión Pública:

El número 6 de la Revista Latinoamericana de Opinión Pública está disponible y de libre acceso en las páginas web de WAPOR Latinoamérica (http://www.waporlatinoamerica.org/uploads/3/7/6/6/37666309/revista_lop_web.pdf) y de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (http://eduntref.com.ar/wp-content/uploads/2016/10/Revista_LOP_web.pdf). Confiamos en que en breve estarán disponibles también los números anteriores de la Revista.

Se trata de una revista anual editada por WAPOR Latinoamericana con proceso de peer-review (evaluadores externos) en crecimiento que trata sobre diversos temas de Opinión Publica en América Latina en portugués y español (si bien se aceptan manuscritos en ingles) . Esta revista va teniendo un impacto creciente, por lo que el comité ha decidido ampliar los números anuales de la misma.  Con tal fin, os invitamos a enviar manuscritos para los próximos números. Para las instrucciones y mas detalles véase:  (http://www.waporlatinoamerica.org/archivo-de-notas/reglas-de-presentacion).

 

 

nov
7
Julian Martínez Ramos
Seminario: Venezuela en la encrucijada
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Flacso Epaña y el Doctorado en “Estado de Derecho y Gobernanza Global” invitan al Seminario “Venezuela en la Encrucijada

PARTICIPAN:

GUILLERMO BOSCÁN Consultor y doctor en Ciencia Política

RAÚL SÁNCHEZ URRIBARRI Profesor de la Universidad La Trobe

JUAN BERRÍOS Profesor del Universidad del Zulia

MODERA: MANUEL ALCÁNTARA

DÍA, HORA Y LUGAR: Lunes 7 de noviembre de 2016 – 12.30 h. Aula 009 – Facultad de Derecho.

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oct
25
Julian Martínez Ramos
Análisis: Dos escenarios para Venezuela
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Compartimos el artículo de Asbel Bohigues, investigador de Flacso España, sobre la situación política en Venezuela.

Publicado originalmente el Latinoamérica Análisis

Dos escenarios para Venezuela

ASBEL BOHIGUES

Es común aceptar que el giro a la izquierda en América Latina comienza en 1998, con la victoria en las elecciones presidenciales de Hugo Chávez en Venezuela, dando fin al puntofijismo e iniciando un nuevo ciclo en toda la región. Si algo caracteriza a este ciclo de la política latinoamericana es la centralidad de grandes líderes. El escenario de batalla del giro a la izquierda fueron las elecciones presidenciales: ganada la presidencia, el país entraba en el bloque de la izquierda.

Ahora comienza a hablarse del fin de ese ciclo y el inicio de otro, y surgen algunos contrastes. Este nuevo ciclo aún por caracterizar no tiene, de momento, las características definitorias del anterior: ni hay líderes de masas, ni son las elecciones presidenciales el único campo de batalla. Bien valen un referéndum, unimpeachment o unas elecciones legislativas. Y en lugar de grandes líderes, lo que está venciendo a la izquierda latinoamericana son alianzas de partidos, candidatos y movimientos: Mauricio Macri y la Propuesta Republicana con la Unión Cívica Radical, la oposición del Congreso contra Dilma Rousseff y sus últimos aliados, y el ejemplo más icónico de todos: la victoria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Venezuela en las elecciones legislativas de 2015.

Pareciera que para acabar con ciertos gobiernos, la oposición se vea obligada formar alianzas para sumar fuerzas y así poder derrotar al oficialismo. Que se tengan que formar este tipo de coaliciones para vencer a la izquierda deja clara la fuerza y arraigo de esta en la sociedad, tras más de una década en el poder ylos precios de las materias primas en auge. Se hace necesaria la unión de todos contra el oficialismo.

Estas alianzas tienen un espíritu de coalición negativa; esto es, les une la oposición a lo que hay. Si algo define a la MUD, más allá de etiquetas partidistas o ideológicas, es el antichavismo. Para las elecciones legislativas de diciembre de 2015, la oposición venezolana se presentó con una única tarjeta, tratando de dar imagen de unidad para así vencer al chavismo. El resultado fue una importante victoria y el control de dos tercios de los escaños en el legislativo.

En principio, formar coaliciones negativas es relativamente sencillo. La dificultad viene al transformarlas en positivo, cuando se pasa de la oposición a la proposición. La dificultad no sería tanto destituir a Rousseff como que el hoy presidente de Brasil, Michel Temer, garantice la gobernabilidad hasta la celebración de las elecciones de 2018. Lo mismo vale para el caso venezolano.

Venezuela tiene una característica extra que la hace todavía más interesante: además de tratarse del icono del giro a la izquierda, el ALBA y el Socialismo del siglo XXI, la nueva situación política ha puesto en clara oposición a dos poderes del Estado con voluntad popular directa: el ejecutivo y el legislativo. Esto puede suponer un auténtico bloqueo institucional y causa de desestabilización política, principal temor de Juan Linz al analizar los efectos del presidencialismo.

Así, por un lado, en Venezuela tenemos una coalición en negativo, controlando el poder legislativo, pujante porque hace siete años la oposición ni tan solo tenía representación parlamentaria y ahora controla dos tercios de las bancas. Por otro, la presidencia está en manos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y legisla mediante leyes habilitantes, con clara minoría parlamentaria y un líder lejos del carisma y poder movilizador de Chávez.

En la actualidad, la MUD está promoviendo la celebración de un referéndum revocatorio sobre la continuidad del presidente, Nicolás Maduro. De hecho, el actual presidente de la Asamblea, Henry Ramos, afirmó en las primeras fases de la recogida de firmas que pretenden ayudar al gobierno a “bien morir”. Tras meses de retrasos en los plazos, recogidas de firmas y marchas, el CNE ha declarado que con toda seguridad el revocatorio se celebrará en 2017. Una derrota para la MUD: si el revocatorio se realiza en 2016 y gana la opción de revocar a Maduro, habría que convocar nuevas elecciones presidenciales, que todos asumen ganaría un candidato de la MUD. Sin embargo, si el referéndum revocatorio se celebra en 2017, y de acuerdo con la Constitución venezolana, al haber pasado ya más de cuatro años del mandato presidencial (iniciado en 2013 todavía con Chávez), el presidente sería removido y ocuparía su cargo el vicepresidente.

Así el país se puede encontrar ante dos escenarios. En el primero, el revocatorio se realiza antes del 31 de diciembre de 2016, Maduro pierde la votación, se celebran elecciones presidenciales y la MUD las gana. El PSUV pasa a la oposición por primera vez, y la MUD tiene bajo su control el poder legislativo y ejecutivo. En el segundo, el revocatorio se celebra en 2017, Maduro pierde la votación, ocupa la presidencia el vicepresidente, Aristóbulo Istúriz, y sigue el equilibrio inestable entre ejecutivo-legislativo como mínimo hasta las próximas presidenciales de 2018.

En realidad, casi nadie se plantea que el revocatorio pueda ganarlo el oficialismo y Maduro acabe su mandato. En ese sentido, no existe un escenario tres, en el que Maduro gana el revocatorio, sea en 2016 o 2017. Desde la oposición tienen asumido que si el gobierno está retrasando la votación es porque sabe que la va a perder.

En el primer escenario, el PSUV pierde todo el poder acumulado tras más de 17 años en el poder: cae Maduro y caen todos. En el segundo, solo cae Maduro y la oposición ha de esperar dos años más para enfrentarse en las urnas de nuevo al chavismo. En cualquier caso, parece que Maduro es, de todos los implicados, el actor que más probablemente vea terminada su carrera política.

Con una popularidad cercana al 20%, Maduro podría acabar convirtiéndose en una suerte de cortafuegos, en especial en el primer escenario, y salvar al partido. No hace falta recordar que Venezuela atraviesa una coyuntura muy complicada, con una economía en caída libre. Un PSUV en la oposición, sin Maduro, podría recomponerse y hacer frente en unas futuras elecciones a una MUD que por primera vez tenga que gobernar y gestionar un país (en crisis). En el segundo escenario, el PSUV tendrá que seguir gobernando dos años más con una Asamblea hostil y una economía cercana al colapso.

Nadie duda de que el revocatorio se celebrará, más temprano que tarde. Y nadie duda de que, cuando se celebre, Maduro perderá. Cabría recordar que en democracia no pueden darse por sentados los resultados, véanse si no los “inesperados” Brexit y el No en Colombia. Más allá de vaticinios y certezas electorales, lo cierto es que en este proceso, que lleva ya varios meses en marcha, la oposición tiene mucho que ganar, y el PSUV mucho que perder, pero el presidente Maduro podría perderlo todo.