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Julian Martínez Ramos
Análisis: Los recurrentes tropiezos de la política en América Latina
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Manuel Alcántara

Compartimos el análisis de Manuel Alcántara sobre los procesos políticos que vive América Latina. Originalmente en el portal Política Exterior

Los recurrentes tropiezos de la política en América Latina

MANUEL ALCÁNTARA SÁEZ

 

Aunque no se ha dado la derrota en las urnas del correismo en Ecuador, pero sí se ha producido el abandono temporal de la arena política de Rafael Correa, cuatro años después de la muerte de Hugo Chávez concluye un periodo en la política de América Latina en el que han tenido cabida hechos de indudable trascendencia regional como la salida del poder del peronismo, el juicio a Dilma Rousseff, el proceso de paz en Colombia y la muerte de Fidel Castro. Todo ello sella el final de un ciclo heterogéneo donde se dieron cita tres fenómenos de naturaleza diferente: el crecimiento económico basado en el alto precio de las materias primas y la fuerte demanda asiática; gobiernos que sesgaron la política en la región hacia una izquierda variopinta reivindicativa de lo nacional popular, del regionalismo y promotores de un discurso antinorteamericano, y, en tercer lugar, una conjunción sin precedentes de fuertes liderazgos carismáticos. Este ciclo, iniciado a comienzos del presente siglo, había sido continuación de otro de carácter neoliberal alumbrado por las recetas del denominado Consenso de Washington y por las reformas políticas bajo el señuelo de la gobernabilidad, entre las que se incluía la reelección presidencial. Desarrollado a lo largo de la década de los noventa, el ciclo neoliberal acaeció tras el ciclo transicional de la década precedente, cuando la recuperación de la democracia mantuvo esquemas estado céntricos.

El triunfo del oficialista Lenin Moreno en Ecuador, aunque no se alinea en la línea del cierre del ciclo del “giro a la izquierda”, sí supone un posible cambio sobre la base de la necesidad de confrontar una indudable mala situación de la economía desde una posición de un liderazgo muy diferente al ejercido por la cargante –rayando su carácter autoritario– conducción política de Correa durante una década de gobierno. Moreno, un hombre con experiencia política, contará con una cómoda mayoría en la Asamblea Legislativa. Sin embargo, dos circunstancias acaecidas en las últimas semanas en la región evidencian la permanente pulsión en el terreno institucional, con sesgos anti institucionales, que acompañan la apertura del nuevo ciclo político cuyos lineamientos son todavía precipitados definir hasta las elecciones presidenciales de Colombia, México y Brasil en 2018.

La primera tiene que ver con la deriva autoritaria del proceso político en Venezuela, en clara consonancia con el proyecto hegemónico que se viene impulsando en este país desde hace ya más de tres lustros. Si las elecciones legislativas de finales de 2015 pusieron de relieve la complejidad del panorama político del país, que se reafirma como plural y que como tal responde negando la confianza al gobierno desde una perspectiva heterogénea, la respuesta de este no ha dejado de manipular torticeramente las instituciones para bloquear la acción tanto de control como legislativa de la Asamblea. El control del ejecutivo sobre el poder judicial ha supuesto un mecanismo para doblegar al legislativo en un juego agónico de supervivencia enmarcado en una situación de deterioro económico insólito. Un intento de autogolpe permanente, que como sucediera en Perú con Alberto Fujimori en 1992 y en Guatemala un año después con Jorge Serrano, supone una seria anomalía en el desarrollo institucional de unos sistemas políticos más acostumbrados a que las interrupciones de la institucionalidad vinieran desde el legislativo contra el ejecutivo. Las recientes interrupciones presidenciales, enmarcadas en esquemas de actuación muy distintos, en Brasil (Rousseff en 2016), o en Paraguay (Fernando Lugo en 2013), al amparo de sendos juicios políticos, o en Honduras (Mel Zelaya en 2009) a través de un golpe de Estado, son una evidencia de ello. Representan todos claros ejemplos de la tensión autoritaria que permanece agazapada a pesar del evidente avance irrestricto de la democracia, en su dimensión electoral, en la región.

La segunda se refiere al siempre candente asunto de la reelección presidencial. Dos países, que junto con México, Panamá y, recientemente, Colombia han mantenido la imposibilidad de la reelección, se encuentran en una tesitura de eliminarla: Honduras y Paraguay. Precisamente, ambos escenario de la interrupción presidencial de los presidentes citados más arriba. Mientras que en Honduras el actual presidente, Juan Orlando Hernández, aprovechando la decisión de la Corte Suprema de Justicia relativa a la “inaplicabilidad” de la prohibición de la reelección, acaba de ganar las primarias del Partido Nacional, en Paraguay partidarios del actual presidente Horacio Cartes, del Partido Colorado, y del depuesto presidente Lugo, del Frente Guasú, aúnan sus fuerzas para eliminar la cláusula que prohíbe la reelección en la Constitución de 1992 (artículo 229), generando un conflicto que se ha cobrado ya una víctima, ha apaleado al líder del Partido Liberal Radical Auténtico, Efraín Alegre, y ha provocado el incendio del Congreso. Son evidencias de un escenario en el que el cumplimiento de las reglas es proceloso y las formas mediante las que se pueden cambiar son a menudo violentadas, como en este terreno ya aconteció en Nicaragua.

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Julian Martínez Ramos
Análisis: 2017: antesala electoral en América Latina
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Compartimos el análisis de Manuel Alcántara, Director de Flacso España, sobre el panorama electoral en América Latina para los póximos años. Publicado en el portal Latinoamérica Análisis.

2017: antesala electoral en América Latina

MANUEL ALCÁNTARA SÁEZ

No es el año actual sino el próximo cuando América Latina o, mejor, los grandes países latinoamericanos en términos demográficos tendrán citas electorales de máxima relevancia. En efecto, en 2018, Brasil, México y Colombia celebrarán sus elecciones presidenciales y legislativas. A ellos se unirán Costa Rica y Paraguay. Venezuela celebraría únicamente comicios presidenciales si el proceso de descomposición que vive el país no adelanta las elecciones. Por su parte, El Salvador celebrará exclusivamente elecciones legislativas. En todos estos casos nacionales, 2017 será un año de configuración de candidaturas y de inicio del proceso de primarias, quedando condicionada la agenda política a las citas electorales del año siguiente.

En México, Colombia, Costa Rica y Paraguay habrá un nuevo presidente por el imperativo constitucional que impide la reelección, muy posiblemente surgido de fuerzas opositoras, mientras que en Brasil la mínima popularidad de Michel Temer hace asimismo pensar en la renovación presidencial. Argentina, que celebrará elecciones de renovación de la mitad de la Cámara de Diputados, y Perú continuarán la senda de complejas relaciones entre el ejecutivo y un Congreso díscolo en manos de la oposición que someterá al oficialismo a un severo control, imponiendo resoluciones que puedan llevar al límite al gobierno, preludiando su caída si se llegaran a configurar coaliciones callejeras con suficiente capacidad movilizadora.

En 2017, solamente tres países (Ecuador, Chile y Honduras) van a ir a las urnas celebrando comicios nacionales, que supondrán el relevo en sus presidencias con seguridad en los dos primeros países y el reacomodo de los grupos políticos en el legislativo.

Después de una década en el poder, Rafael Correa no es candidato por voluntad propia a las elecciones en Ecuador del 26 de febrero, en las que endosa la candidatura de Lenin Moreno, un correligionario de Alianza País que fue su vicepresidente entre 2007 y 2013 y que hasta su nominación por aclamación como candidato se desempeñaba como Enviado Especial del Secretario General de Naciones Unidas sobre Discapacidad en Ginebra. Moreno goza del apoyo mediático de Correa, así como de la maquinaria de un partido-movimiento que a lo largo de una década ha sido incapaz de institucionalizarse en un país que se mueve a golpe del capricho que suponen las decisiones presidenciales. La candidatura a la vicepresidencia de Jorge Glas –que repetiría en el cargo-, un empresario de Guayaquil envuelto en operaciones poco transparentes, no le beneficia. En frente se encuentran Guillermo Lasso, empresario de Guayaquil, de Creo-Suma, un partido de derecha liberal, y que fue ya candidato en 2013; Paco Moncayo, exmilitar y exalcalde de Quito de Acuerdo Nacional por el Cambio, de centro izquierda, y Cynthia Viteri, asambleísta por Guayaquil con veinte años de experiencia, del tradicional Partido Social Cristiano. A pocas semanas de los comicios, las encuestas mantienen un porcentaje en torno al 50% de voto indeciso, lo que no permite ni siquiera vaticinar si habrá o no una segunda vuelta. En la Asamblea es muy probable que el partido-movimiento oficialista siga siendo el grupo mayoritario aunque deje de tener mayoría cualificada.

Las elecciones chilenas tendrán lugar el 19 de noviembre con la incertidumbre de si Sebastián Piñera volverá a La Moneda, replicando la actuación de Michelle Bachelet. A once meses vista, los sondeos de opinión pública le dan una insuficiente ventaja frente a su principal competidor, Alejandro Guillier, un veterano periodista y senador desde 2013 con el Partido Radical Socialdemócrata, quedando el resto de contrincantes, entre los que se encuentra el expresidente Ricardo Lagos, en nivel de intención de voto de un solo dígito. Su triunfo revalidaría la tendencia de presidentes nacidos antes de 1950, así como las preferencias en pro de la reelección de la ciudadanía, pero es muy probable que en una segunda vuelta frente a Guillier, que juega la baza de presentarse como independiente, este pudiera ser capaz de reunir el apoyo del voto centrista y de la izquierda.

En Honduras, el presidente, Juan Orlando Hernández, buscará una segura reelección revalidando el papel mayoritario del Partido Nacional, una vez sacada adelante la reforma constitucional que le permite concurrir de nuevo a las urnas, algo que pretendió Mel Zelaya en 2009 en una propuesta que terminó en un golpe de Estado. Esta situación es una evidencia de hasta qué punto las cosas han cambiado en la región en el nuevo ciclo político inaugurado tras la muerte de Hugo Chávez y el giro registrado en torno al papel estelar de las materias primas. Las elecciones primarias se llevarán a cabo el 12 de marzo y las generales el 26 de noviembre.

Un caso de elección regional que tendrá un impacto notorio en el proceso nacional de 2018 se dará en el estado de México. Tratándose de un feudo del PRI, los resultados tendrán un notable valor predictor, fundamentalmente a la hora de valorar su situación interna, pero también para detectar el alcance de la fuerza de las candidaturas independientes así como para dilucidar la hegemonía en la izquierda entre el izquierdista PRD y Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Paralelamente a las citas electorales y a las dinámicas nacionales domésticas, los países latinoamericanos deberán reacomodar sus políticas a los designios del nuevo inquilino de la Casa Blanca, notablemente en lo atinente a la posible vuelta masiva de nacionales emigrantes en Estados Unidos, así como a la supuesta revisión de las políticas de libre comercio implementadas en los últimos lustros.

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Julian Martínez Ramos
Conferencia: Los ciclos políticos en América Latina (1978-2016)
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Manuel Alcántara, director de Flacso España, dictará la conferencia “Los ciclos políticos en América Latina (1978-2016)” en el Instituto de Estudios sobre América Latina de la Universidad de Sevilla.

Fecha: Jueves 15 de diciembre

Hora: 12hs

FLACSO 60        u_sevilla

 

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Julian Martínez Ramos
Call for Papers: Revista Latinoamericana de Opinión Pública
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wapor

wapor

Compartimos el llamado para presentar artículos en la Revista Latinoamericana de Opinión Pública:

El número 6 de la Revista Latinoamericana de Opinión Pública está disponible y de libre acceso en las páginas web de WAPOR Latinoamérica (http://www.waporlatinoamerica.org/uploads/3/7/6/6/37666309/revista_lop_web.pdf) y de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (http://eduntref.com.ar/wp-content/uploads/2016/10/Revista_LOP_web.pdf). Confiamos en que en breve estarán disponibles también los números anteriores de la Revista.

Se trata de una revista anual editada por WAPOR Latinoamericana con proceso de peer-review (evaluadores externos) en crecimiento que trata sobre diversos temas de Opinión Publica en América Latina en portugués y español (si bien se aceptan manuscritos en ingles) . Esta revista va teniendo un impacto creciente, por lo que el comité ha decidido ampliar los números anuales de la misma.  Con tal fin, os invitamos a enviar manuscritos para los próximos números. Para las instrucciones y mas detalles véase:  (http://www.waporlatinoamerica.org/archivo-de-notas/reglas-de-presentacion).

 

 

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12
Julian Martínez Ramos
Libro: ¿Qué país es este? Contrapuntos en torno al Perú y los peruanos
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luis pasara

Compartimos la entrevista realizada a Luis Pásara a propósito de su última publicación “¿Qué país es este? Contrapuntos en torno al Perú y los peruanos” con la editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Luis Pásara: “Lo que tiene que hacer el gobierno es dejar de ofrecer tantos puntos débiles”

Luis Pásara acaba de publicar su libro ¿Qué país es este? Contrapuntos en torno al Perú y los peruanos (PUCP, 2016). En él reflexiona sobre diversos temas a partir de conversaciones con 25 personajes. “Es un ejercicio de aprendizaje”, señala. En la siguiente entrevista, responde cuáles han sido las más importantes enseñanzas que ha recogido de esta experiencia.

Luis Pásara. Foto: Laura Gamero

Luis Pásara. Foto: Laura Gamero. Escribe: Enrique Patriau

 

En su libro usted conversa con 25 personas, de diferentes profesiones. ¿Este ejercicio de diálogo le ha servido para entender mejor al Perú?

Entender al Perú es difícil. Diría que el libro me ha permitido entender mejor algunas cosas, confirmar impresiones.

¿Ha cambiado la imagen que tenía del país, entonces?

Sí, ha cambiado. Yo partí de ideas sobre el país acumuladas en esos 40 años que viví allí y en los 30 años que viví fuera manteniendo una distancia relativa. Quiero decir, no estaba en blanco pero, al mismo tiempo, me acerqué a los interlocutores con la mente abierta. Y así descubrí cosas.

¿Para bien?

No es un asunto de pesimismo ni optimismo: es de realismo. Digamos que he actualizado la visión que tenía –un poco antigua– sobre los problemas de fondo del país, porque estos problemas permanecen y se renuevan.

Se actualizan.

Exacto, y se redefinen. Por ejemplo, descubrí que lo que significó el gobierno de Velasco es un pendiente. Para muchos es irritante, es culpable de todo lo que vino después. Para otros es la gran oportunidad que se desperdició. Yo tengo mi propia opinión y conclusión, pero eso no interesa. Y el otro gran tema pendiente es el de Sendero Luminoso. Mucha gente no quiere enfrentarlo.

¿Cuáles son las cosas irresueltas con Sendero?

Primero, no hay una explicación común. La Comisión de la Verdad y Reconciliaciónfracasó en su propósito de alcanzar una versión más o menos aceptada por la sociedad sobre lo ocurrido. Creo que eso no se ha logrado. Hay versiones muy enfrentadas. Incluso, como me decía uno de mis interlocutores, ni siquiera tenemos una palabra común para referirnos a esa época.

Eso es cierto. Hay diferentes términos en disputa.

Guerra, terrorismo, conflicto armado interno. Otra cosa que ha salido en las conversaciones es la dificultad para hablar del tema. Eso es sumamente grave porque, finalmente, no hay reconciliación en el país. Hay vencedores y vencidos, pero no existe un ánimo de reconciliación. El Perú no estaba dispuesto a escuchar a la CVR.

Me dijo que uno de los temas que salió también es el de la universidad peruana.

Así es.

Es una buena noticia que un tema como este sea motivo de un debate a nivel nacional.

Le doy la razón. Creo que la historia es más o menos clara. Cuando Fujimori aprueba la ley por la cual las universidades pueden tener propósito de lucro y se flexibiliza su sistema de creación, se produce un descontrol y, por eso, tenemos universidades de pésima calidad. El asunto es que los efectos ya se están empezando a sentir. Empresarios con los que he conversado para el libro me dicen que han recibido a gente joven, supuestamente recién formada, pero que no sabe nada. Me han contado anécdotas de abogados que les han prestado servicios y son manifiestamente incompetentes.

La mala educación perjudica al alumno y al que lo contrata cuando egresa.

Hay una masa de profesionales que se supone tienen capacidad aunque, en la realidad, carecen de ella. Y esas universidades cada vez reciben a más gente y expiden títulos. Y bueno, ahora tienen un lobby lo suficientemente fuerte en el Congreso como para emprender la contrarreforma. Esto me sugiere un sistema político de representación sesgado, aunque eso es lo mínimo que se puede decir. Quizás hay que buscar una palabra más dura: hay un problema de representación parlamentaria contaminada.

Usted es especialista en temas de justicia. ¿Qué reflexiones ha recibido de sus entrevistados sobre ese campo?

Varios de los interlocutores dicen que el sistema está pervertido por la corrupción o la mala calidad de sus actores principales. Sin embargo, otros reivindican la existencia de fiscales y jueces que se exigen a sí mismos y arriesgan cuando investigan a mafias, que hacen su trabajo a pesar de las instituciones. Esto demuestra que no todo está perdido, que hay gente dispuesta a hacer cosas por el país, lo cual es alentador. Ya se sabe que el escenario en general va mal y conocer a personas que tratan de rebelarse contra eso es reconfortante.

Como me ha dicho, su distancia del país es relativa. La actualidad la sigue. Por eso le pregunto, ¿qué piensa de lo que va de este nuevo gobierno?

No hay un buen manejo político. Da la impresión de que no se tiene criterio o un mínimo de organización para evaluar los antecedentes de quienes son propuestos para ocupar cargos públicos. Y luego están esas descoordinaciones, cuando alguien dice algo y luego otro lo enmienda, lo que no sugiere a un Ejecutivo eficiente. Posiblemente la falta de partido político…

Sea una respuesta.

Una de las respuestas. (PPK) Es una tienda armada de manera improvisada. Llama a preocupación. Tengo los años suficientes como para hacer este tipo de comparaciones, pero veo un panorama parecido al de Fernando Belaunde en su primer gobierno, con un Congreso controlado por el aprismo y el odriísmo. Belaunde no supo manejar las cosas y el régimen acabó empantanado. Ojalá no ocurra.

Debe ser complicado gobernar con un Congreso mayoritariamente en contra. Por ejemplo, la censura a Saavedra es casi un hecho.

Claro, pero si encima usted ofrece flancos débiles, todo se complica el doble. Y lo que no tendría que hacer el gobierno de Kuczynski es ofrecer tantos puntos débiles.