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may
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Julian Martínez Ramos
Mensaje de Josette Altman: Flacso 60 años
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FLACSO 60

Compartimos el mensaje de la Secretaria General por los 60 años de la creación de FLACSO.

abr
17
Julian Martínez Ramos
Análisis: Los recurrentes tropiezos de la política en América Latina
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Manuel Alcántara

Compartimos el análisis de Manuel Alcántara sobre los procesos políticos que vive América Latina. Originalmente en el portal Política Exterior

Los recurrentes tropiezos de la política en América Latina

MANUEL ALCÁNTARA SÁEZ

 

Aunque no se ha dado la derrota en las urnas del correismo en Ecuador, pero sí se ha producido el abandono temporal de la arena política de Rafael Correa, cuatro años después de la muerte de Hugo Chávez concluye un periodo en la política de América Latina en el que han tenido cabida hechos de indudable trascendencia regional como la salida del poder del peronismo, el juicio a Dilma Rousseff, el proceso de paz en Colombia y la muerte de Fidel Castro. Todo ello sella el final de un ciclo heterogéneo donde se dieron cita tres fenómenos de naturaleza diferente: el crecimiento económico basado en el alto precio de las materias primas y la fuerte demanda asiática; gobiernos que sesgaron la política en la región hacia una izquierda variopinta reivindicativa de lo nacional popular, del regionalismo y promotores de un discurso antinorteamericano, y, en tercer lugar, una conjunción sin precedentes de fuertes liderazgos carismáticos. Este ciclo, iniciado a comienzos del presente siglo, había sido continuación de otro de carácter neoliberal alumbrado por las recetas del denominado Consenso de Washington y por las reformas políticas bajo el señuelo de la gobernabilidad, entre las que se incluía la reelección presidencial. Desarrollado a lo largo de la década de los noventa, el ciclo neoliberal acaeció tras el ciclo transicional de la década precedente, cuando la recuperación de la democracia mantuvo esquemas estado céntricos.

El triunfo del oficialista Lenin Moreno en Ecuador, aunque no se alinea en la línea del cierre del ciclo del “giro a la izquierda”, sí supone un posible cambio sobre la base de la necesidad de confrontar una indudable mala situación de la economía desde una posición de un liderazgo muy diferente al ejercido por la cargante –rayando su carácter autoritario– conducción política de Correa durante una década de gobierno. Moreno, un hombre con experiencia política, contará con una cómoda mayoría en la Asamblea Legislativa. Sin embargo, dos circunstancias acaecidas en las últimas semanas en la región evidencian la permanente pulsión en el terreno institucional, con sesgos anti institucionales, que acompañan la apertura del nuevo ciclo político cuyos lineamientos son todavía precipitados definir hasta las elecciones presidenciales de Colombia, México y Brasil en 2018.

La primera tiene que ver con la deriva autoritaria del proceso político en Venezuela, en clara consonancia con el proyecto hegemónico que se viene impulsando en este país desde hace ya más de tres lustros. Si las elecciones legislativas de finales de 2015 pusieron de relieve la complejidad del panorama político del país, que se reafirma como plural y que como tal responde negando la confianza al gobierno desde una perspectiva heterogénea, la respuesta de este no ha dejado de manipular torticeramente las instituciones para bloquear la acción tanto de control como legislativa de la Asamblea. El control del ejecutivo sobre el poder judicial ha supuesto un mecanismo para doblegar al legislativo en un juego agónico de supervivencia enmarcado en una situación de deterioro económico insólito. Un intento de autogolpe permanente, que como sucediera en Perú con Alberto Fujimori en 1992 y en Guatemala un año después con Jorge Serrano, supone una seria anomalía en el desarrollo institucional de unos sistemas políticos más acostumbrados a que las interrupciones de la institucionalidad vinieran desde el legislativo contra el ejecutivo. Las recientes interrupciones presidenciales, enmarcadas en esquemas de actuación muy distintos, en Brasil (Rousseff en 2016), o en Paraguay (Fernando Lugo en 2013), al amparo de sendos juicios políticos, o en Honduras (Mel Zelaya en 2009) a través de un golpe de Estado, son una evidencia de ello. Representan todos claros ejemplos de la tensión autoritaria que permanece agazapada a pesar del evidente avance irrestricto de la democracia, en su dimensión electoral, en la región.

La segunda se refiere al siempre candente asunto de la reelección presidencial. Dos países, que junto con México, Panamá y, recientemente, Colombia han mantenido la imposibilidad de la reelección, se encuentran en una tesitura de eliminarla: Honduras y Paraguay. Precisamente, ambos escenario de la interrupción presidencial de los presidentes citados más arriba. Mientras que en Honduras el actual presidente, Juan Orlando Hernández, aprovechando la decisión de la Corte Suprema de Justicia relativa a la “inaplicabilidad” de la prohibición de la reelección, acaba de ganar las primarias del Partido Nacional, en Paraguay partidarios del actual presidente Horacio Cartes, del Partido Colorado, y del depuesto presidente Lugo, del Frente Guasú, aúnan sus fuerzas para eliminar la cláusula que prohíbe la reelección en la Constitución de 1992 (artículo 229), generando un conflicto que se ha cobrado ya una víctima, ha apaleado al líder del Partido Liberal Radical Auténtico, Efraín Alegre, y ha provocado el incendio del Congreso. Son evidencias de un escenario en el que el cumplimiento de las reglas es proceloso y las formas mediante las que se pueden cambiar son a menudo violentadas, como en este terreno ya aconteció en Nicaragua.

mar
27
Julian Martínez Ramos
Presidenciales en Chile: incógnitas y certezas
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Compartimos el análisis de Antonia Santos Pérez, miembro de Flacso España, para el portal Política Exterior.

Presidenciales en Chile: incógnitas y certezas

ANTONIA SANTOS PÉREZ

 

El 19 de noviembre se celebrarán elecciones presidenciales en Chile. Hasta esta fecha habrá que superar dos momentos importantes: el primero sobre la definición de los precandidatos que participarán en las elecciones primarias legales que tendrán lugar el 2 de julio; y el segundo, la puesta en marcha y la definición de contenidos de la campaña electoral una vez definidos los candidatos.

En estos comicios se elegirán además a los integrantes de la Cámara de Diputados, se renovará la mitad del Senado y se decidirá sobre los consejeros regionales. Como novedad se clausura el sistema electoral binominal, que perdura desde la recuperación democrática, para iniciar uno nuevo que fija distintos criterios de proporcionalidad, reconfigura los distritos electorales, aumenta el número de legisladores de 120 diputados a 150 y de 38 senadores a 50. Por primera vez también se aplicará la ley de cuotas que facilita una mayor representación política para las mujeres y, además, se regularán distintos aspectos de la campañas electorales en relación a actividades, difusión y financiación. Estos elementos afectarán al reparto de los espacios de representación política aunque no alterarán sustancialmente la dinámica de la elección presidencial.

Si bien los partidos no han definido oficialmente aún a sus candidatos, en las encuestas las tendencias parecen estar claras. Las últimas encuestas publicadas (CEP, Adimark y Cadem) coinciden en mostrar que la competencia será reñida y que los candidatos mejor posicionados son el expresidente Sebastián Piñera, por la coalición de centroderecha Chile Vamos, y Alejandro Guillier, por el conglomerado de gobierno de centroizquierda Nueva Mayoría. El resto de precandidatos registran una gran distancia quedando relegados a posiciones poco significativas. En los momentos previos a las nominaciones son muchos los políticos que han manifestado su disponibilidad e interés por participar en los comicios presidenciales y son todavía pocos los partidos que han definido a sus postulantes.

En la coalición de gobierno Nueva Mayoría todos los partidos han declarado su voluntad de llegar a las presidenciales con un candidato único, para lo cual cada uno de ellos ha definido el mecanismo para presentar a su abanderado en competencia. Así, el Partido Radical ya proclamó a Guillier y el Partido Por la Democracia (PPD) abanderó al expresidente Ricardo Lagos, ambos a través de mecanismos internos. Queda pendiente la definición de la Democracia Cristiana, aunque todo parece indicar que presentará a la senadora y actual presidenta del partido Carolina Goic. El Partido Comunista aún no ha registrado ningún nombre y el Partido Socialista se encuentra definiendo el mecanismo para decidir entre el experimentado político José Miguel Insulza, hasta hace dos años secretario general de la Organización de Estados Americanos, y el académico Fernando Atria. De esta forma la Nueva Mayoría llegará al menos con cuatro precandidatos a las primarias del mes de julio.

La propuesta de la Nueva Mayoría es un esfuerzo por mantenerse unida a través de un candidato único que les permita mantenerse como bloque gobernante dando continuidad a la lógica de la Concertación vigente en las últimas tres décadas. Entre sus distintos candidatos el mejor situado y más competitivo es el senador Guillier, que se impone a políticos de larga trayectoria como Insulza y Lagos.

En la oposición, las opciones en Chile Vamos están más restringidas debido a la gravitación de la coalición en torno a la figura Piñera. El expresidente aparece en primer lugar en todas las encuestas. La incógnita gira en torno a si se dejará seducir por los resultados de los sondeos o si la presión por denuncias de irregularidades y opacidad en sus actividades económicas le intimidarán para optar a un segundo periodo presidencial.

Si Piñera confirma su candidatura, ni Renovación Nacional ni la Unión Demócrata Independiente, como partidos mayoritarios, llevarían ningún otro candidato, por lo que no tendría sentido participar en las primarias. Las expectativas están abiertas y los senadores Francisco Chauán y Alberto Espina aparecen como precandidatos de Renovación Nacional. Por la UDI surge como aspirante el exalcalde Francisco de la Maza y por Evòpoli el diputado Felipe Katz. Además aparecen otras figuras que, descolgándose de sus partidos, se presentan como independientes: José Antonio Katz de UDI y José M. Ossandón, de Renovación Nacional, con las que habría que negociar para impedir que sus postulaciones sigan adelante. La derecha todavía no ha definido el mecanismo que aplicará para la selección de su candidato, lo que parece estar supeditado a la gran decisión de Piñera.

En las elecciones de 2013 participaron nueve candidatos y fueron dos mujeres las que llegaron a la segunda vuelta. En esta ocasión solo se perfila una candidata con (escasas) posibilidades de avanzar en la carrera presidencial, Goic, y el hecho de que se muestre una estrecha diferencia entre los dos precandidatos mejor situados reduce el interés en la postulación más allá de una participación simbólica. Las primarias serán el mecanismo para nominar el candidato único de la Nueva Mayoría y en el caso de Chile Vamos este mecanismo estará condicionado por la postulación de Piñera.

Experiencia frente a independencia

Las encuestas evidencian que en las elecciones presidenciales chilenas se enfrentarán dos perfiles políticos muy diferentes. El político con larga trayectoria y dilatada experiencia como Piñera, activo en la política desde la recuperación democrática, miembro fundador de Renovación Nacional, senador y presidente; frente a un político independiente como Guillier, sin vínculos partidarios y sin militancia, senador desde hace cuatro años por la Región de Antofagasta al norte del país. Hombre ligado al periodismo y a la comunicación social, especialmente a la televisión donde mantuvo un programa de debate político entre 1999 y 2008, para pasar posteriormente a presentar uno de los informativos de mayor audiencia del país. Será una elección clásica entre la centroderecha y la centroizquierda, y donde el fenómeno electoral lo constituye la candidatura del senador Guillier.

Las encuestas muestran también el práctico empate de los dos candidatos, con una ligera ventaja de Piñera y un destacado ascenso de Guillier. Entre los dos sostienen la mitad de las preferencias, un 10% se lo reparten siete candidatos y el 40% restante de los encuestados no manifiesta su opción presidencial.

En Chile ha aumentado notoriamente el malestar ciudadano frente a los escándalos políticos por corrupción, cohecho, nepotismo e irregularidades en la financiación de la política, lo que afecta particularmente a la confianza en los representantes políticos y a los partidos, por ello declararse independiente surge como una cualidad atractiva para los electores. En este escenario, la elección presidencial requiere mostrarse como alternativa al gobierno de Michelle Bachelet, el cual ha obtenido los índices más bajos de aprobación ciudadana en los últimos 25 años. Esta alternativa puede ser por cambio de signo político o por cambio en la dirección y contenidos del programa de la Nueva Mayoría. La experiencia política parece constituir un lastre y las nuevas propuestas y nuevos estilos políticos parecen encontrar espacio en una desconfiada ciudadanía.

ene
26
Julian Martínez Ramos
Urnas y Democracia: Retos de las Democracias Latinoamericanas
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Flacso España, junto con el Programa de Doctorado en Estado de Derecho y Gobernanza Global, y los másteres de “Análisis económico del Derecho y las Políticas Públicas”, “Ciencia Política”,”Corrupción y Estado de Derecho”, y “Democracia y Buen Gobierno, invitan a una nueva presentación del Seminario Urnas y Democracia. Esta oportunidad se tratará acerca de los Retos de las Democracias Latinoamericanas

Programa:

La Segunda Ola de Incorporación (Territorializada) de los Sectores Populares en América Latina

Federico M. Rossi

Investigador del CONICET – Universidad Nacional de San Martín (Argentina).

La crisis de la representación en América Latina

José Woldenberg

Universidad Nacional Autónoma de México.

Regulación y creación de valor en los modelos de desarrollo Latinoamericanos: retos para la inclusión

Miguel Francisco Gutiérrez

Universidad de Belgrano.

Modera: Manuel Alcántara Sáez

 

Viernes 27 de enero | 11hs | Aula 009 – Facultad de Derecho

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ene
10
Julian Martínez Ramos
Análisis: 2017: antesala electoral en América Latina
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Compartimos el análisis de Manuel Alcántara, Director de Flacso España, sobre el panorama electoral en América Latina para los póximos años. Publicado en el portal Latinoamérica Análisis.

2017: antesala electoral en América Latina

MANUEL ALCÁNTARA SÁEZ

No es el año actual sino el próximo cuando América Latina o, mejor, los grandes países latinoamericanos en términos demográficos tendrán citas electorales de máxima relevancia. En efecto, en 2018, Brasil, México y Colombia celebrarán sus elecciones presidenciales y legislativas. A ellos se unirán Costa Rica y Paraguay. Venezuela celebraría únicamente comicios presidenciales si el proceso de descomposición que vive el país no adelanta las elecciones. Por su parte, El Salvador celebrará exclusivamente elecciones legislativas. En todos estos casos nacionales, 2017 será un año de configuración de candidaturas y de inicio del proceso de primarias, quedando condicionada la agenda política a las citas electorales del año siguiente.

En México, Colombia, Costa Rica y Paraguay habrá un nuevo presidente por el imperativo constitucional que impide la reelección, muy posiblemente surgido de fuerzas opositoras, mientras que en Brasil la mínima popularidad de Michel Temer hace asimismo pensar en la renovación presidencial. Argentina, que celebrará elecciones de renovación de la mitad de la Cámara de Diputados, y Perú continuarán la senda de complejas relaciones entre el ejecutivo y un Congreso díscolo en manos de la oposición que someterá al oficialismo a un severo control, imponiendo resoluciones que puedan llevar al límite al gobierno, preludiando su caída si se llegaran a configurar coaliciones callejeras con suficiente capacidad movilizadora.

En 2017, solamente tres países (Ecuador, Chile y Honduras) van a ir a las urnas celebrando comicios nacionales, que supondrán el relevo en sus presidencias con seguridad en los dos primeros países y el reacomodo de los grupos políticos en el legislativo.

Después de una década en el poder, Rafael Correa no es candidato por voluntad propia a las elecciones en Ecuador del 26 de febrero, en las que endosa la candidatura de Lenin Moreno, un correligionario de Alianza País que fue su vicepresidente entre 2007 y 2013 y que hasta su nominación por aclamación como candidato se desempeñaba como Enviado Especial del Secretario General de Naciones Unidas sobre Discapacidad en Ginebra. Moreno goza del apoyo mediático de Correa, así como de la maquinaria de un partido-movimiento que a lo largo de una década ha sido incapaz de institucionalizarse en un país que se mueve a golpe del capricho que suponen las decisiones presidenciales. La candidatura a la vicepresidencia de Jorge Glas –que repetiría en el cargo-, un empresario de Guayaquil envuelto en operaciones poco transparentes, no le beneficia. En frente se encuentran Guillermo Lasso, empresario de Guayaquil, de Creo-Suma, un partido de derecha liberal, y que fue ya candidato en 2013; Paco Moncayo, exmilitar y exalcalde de Quito de Acuerdo Nacional por el Cambio, de centro izquierda, y Cynthia Viteri, asambleísta por Guayaquil con veinte años de experiencia, del tradicional Partido Social Cristiano. A pocas semanas de los comicios, las encuestas mantienen un porcentaje en torno al 50% de voto indeciso, lo que no permite ni siquiera vaticinar si habrá o no una segunda vuelta. En la Asamblea es muy probable que el partido-movimiento oficialista siga siendo el grupo mayoritario aunque deje de tener mayoría cualificada.

Las elecciones chilenas tendrán lugar el 19 de noviembre con la incertidumbre de si Sebastián Piñera volverá a La Moneda, replicando la actuación de Michelle Bachelet. A once meses vista, los sondeos de opinión pública le dan una insuficiente ventaja frente a su principal competidor, Alejandro Guillier, un veterano periodista y senador desde 2013 con el Partido Radical Socialdemócrata, quedando el resto de contrincantes, entre los que se encuentra el expresidente Ricardo Lagos, en nivel de intención de voto de un solo dígito. Su triunfo revalidaría la tendencia de presidentes nacidos antes de 1950, así como las preferencias en pro de la reelección de la ciudadanía, pero es muy probable que en una segunda vuelta frente a Guillier, que juega la baza de presentarse como independiente, este pudiera ser capaz de reunir el apoyo del voto centrista y de la izquierda.

En Honduras, el presidente, Juan Orlando Hernández, buscará una segura reelección revalidando el papel mayoritario del Partido Nacional, una vez sacada adelante la reforma constitucional que le permite concurrir de nuevo a las urnas, algo que pretendió Mel Zelaya en 2009 en una propuesta que terminó en un golpe de Estado. Esta situación es una evidencia de hasta qué punto las cosas han cambiado en la región en el nuevo ciclo político inaugurado tras la muerte de Hugo Chávez y el giro registrado en torno al papel estelar de las materias primas. Las elecciones primarias se llevarán a cabo el 12 de marzo y las generales el 26 de noviembre.

Un caso de elección regional que tendrá un impacto notorio en el proceso nacional de 2018 se dará en el estado de México. Tratándose de un feudo del PRI, los resultados tendrán un notable valor predictor, fundamentalmente a la hora de valorar su situación interna, pero también para detectar el alcance de la fuerza de las candidaturas independientes así como para dilucidar la hegemonía en la izquierda entre el izquierdista PRD y Morena, el partido de Andrés Manuel López Obrador.

Paralelamente a las citas electorales y a las dinámicas nacionales domésticas, los países latinoamericanos deberán reacomodar sus políticas a los designios del nuevo inquilino de la Casa Blanca, notablemente en lo atinente a la posible vuelta masiva de nacionales emigrantes en Estados Unidos, así como a la supuesta revisión de las políticas de libre comercio implementadas en los últimos lustros.

dic
19
Julian Martínez Ramos
Análisis: Chile: participación electoral y corrupción
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Compartimos el artículo de Nicolás Miranda Olivares, miembro de Flacso España, publicado en el portal Poltica Exterior sobre Chile.

Chile: participación electoral y corrupción

NICOLÁS MIRANDA OLIVARES

Más allá del resultado de las elecciones locales en Chile del pasado octubre, el dato más preocupante fue el alto nivel de abstención. Solo el 34,88% de la población en edad de votar ejerció su derecho, la participación más baja en la historia del país. Uno de los factores que puede explicar esta situación es la sucesiva revelación desde finales de 2014 de numerosos casos de corrupción, en concreto de financiación irregular de los partidos políticos, convertido en el principal problema del sistema político chileno según la percepción ciudadana. El efecto directo es la apatía y el desinterés hacia la política en general y hacia los representantes e instituciones en particular.

Los partidos políticos chilenos (tradicionales y emergentes) han buscado financiación para sus campañas electorales anteriores en una práctica que pareciera ser habitual y transversal, “burlando” las vías establecidas en la Ley N° 19.884 sobre transparencia y gasto electoral. Esta práctica consistía en que algunos representantes de los partidos –a título personal, así como en nombre de la organización– solicitaban financiación a dos grandes empresas, el Grupo Penta y Soquimich (SQM), de manera directa y privada. Este modo de proceder (conocido como “boletas ideológicamente falsas”) radica en que las empresas, para entregar el dinero, solicitaban una boleta o factura donde se señalaba algún tipo de servicio que nunca se realizaba.

La actuación por la que están siendo investigados los operadores de estas empresas, así como figuras políticas destacadas, es de tipo tributario, ya que este servicio inexistente se computaba como gasto de la empresa y, por tanto, disminuían las utilidades y se pagaban menos impuestos. Sin embargo, el efecto más perjudicial es la desconfianza generada entre la ciudadanía hacia los representantes por al menos dos razones. Primero, no se sabe con certeza si el dinero fue utilizado en las campañas electorales o bien fue a parar al patrimonio personal de las personas involucradas en los partidos. En segundo lugar, está la cuestión de qué ofrecían los partidos o los políticos de forma individual a cambio de la “donación” de las empresas.

La investigación sobre estos casos comenzó tras las elecciones de 2013, y los procesos judiciales se han mantenido, lo que no ha evitado que sigan saliendo nuevos episodios de financiación irregular. Desde entonces, se ha producido un amplio desfile de representantes políticos (algunos en ejercicio) así como familiares y asesores ante el Ministerio Público, con la correspondiente cobertura por los medios de comunicación.

La sociedad chilena no estaba acostumbrada a observar en la agenda mediática tantos casos de corrupción como los descubiertos en los tres últimos años. A pesar de los esfuerzos del gobierno para revertir la situación de desconfianza y falta de credibilidad de la política, creando un Consejo Asesor Presidencial contra los conflictos de interés, el tráfico de influencias y la corrupción y las modificaciones a las leyes de financiación de la política y del gasto electoral, la percepción ciudadana continúa siendo negativa.

Los estudios de opinión pública previos a las elecciones municipales de octubre mostraron que para los chilenos uno de los problemas urgentes que el gobierno debería hacer el mayor esfuerzo es la corrupción, solo superado por delincuencia. El 80% de los encuestados opinaban que “bastantes” o “casi todos” los políticos están involucrados en casos de corrupción, principal causa de las poca o nada confianza de los chilenos hacia los partidos políticos.

La percepción de los partidos políticos ha sufrido un grave deterioro desde hace años. El actual escenario marcado por la corrupción está incrementando aún más el desgaste de sistema político, de ahí la caída de la participación electoral en Chile. A menos de un año para las presidenciales, en las que se estrenará un nuevo sistema electoral (del binominal a uno proporcional), el desafío es mejorar la mala percepción de las instituciones y los representantes. Si no se toman acciones en este sentido, los niveles de participación volverán a ser bajos, afectando a la gobernabilidad y legitimidad de la democracia chilena.

nov
25
Julian Martínez Ramos
Urnas y Democracia: Elecciones Municipales en Chile
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Flacso España, junto con el Programa de Doctorado en Estado de Derecho y Gobernanza Global, y los másteres de “Análisis económico del Derecho y las Políticas Públicas”, “Ciencia Política”,”Corrupción y Estado de Derecho”, y “Democracia y Buen Gobierno, invitan a una nueva presentación del Seminario Urnas y Democracia. Esta oportunidad se tratará acerca de las Elecciones Municipales en Chile

Ponentes:

Nicolás Miranda Olivares (Flacso España – Universidad de Salamanca)

Cecilia Rodríguez (Universidad de Salamanca)

Aldo Martínez (Flacso España – Universidad de Salamanca)

Día: martes 29 de noviembre de 2016

Hora: 12.30 h.

Lugar:  Aula 009 | Facultad de Derecho | USAL

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